Dolphin Safe Label Saves Dolphins!

Earth Island Institute’s response to the recent Forbes OP ED

By David Phillips and Mark Palmer

www.dolphinsafe.org

The recent guest opinion by the Cato Institute’s K. William Watson “Dolphin Safe Label on Canned Tuna is a Fraud”, April 29, 2015 is full of more holes than a tuna net. Mr. Watson should get his facts straight.

But before analyzing the Cato Institute’s latest diatribe against Dolphin Safe tuna, it is important to recognize that the Cato Institute was founded by notorious anti-environmentalist Charles Koch and is largely funded by the oil industry. Cato promotes some of the most egregious climate deniers, fronts for the world’s most environmentally destructive companies, and opposes recycling and any labeling of genetically engineered products, so it is no surprise that they would attack Dolphin Safe Tuna or virtually any other environmentally based program.

When we began our Earth Island campaign against the killing of dolphins in tuna nets in 1987, 99,700 dolphins died in nets that year, according to government scientists. The Dolphin Safe label was established in 1990, and within two years, the deaths of dolphins had dramatically declined to less than a few thousand a year. Last year, onboard observers counted 800 dolphins killed in tuna nets. Even the Cato Institute must recognize this as a major victory for dolphins and the environment. But this success occurred long before the International Dolphin Conservation Program was put into place, contrary to Watson’s claim.

Dead Dolphins

Watson objects to Dolphin Safe meaning “one particular fishing method was not used in one particular part of the ocean.” However, this is not just any fishing method. The deliberate targeting of dolphins, chasing them with speedboats, encircling them with mile-long nets, and keeping them captive for hours is the single most destructive fishery for marine mammals in history. More than 7 million dolphins have been killed by this method, according to peer-reviewed scientific papers, dwarfing the minimal dolphin mortality by all other purse seine methods. Dolphins only associate with tuna in one part of the ocean. For this reason, the Dolphin Safe label has always properly focused on ending the method of fishing “on dolphin.”

Watson is dead wrong that this is all the Dolphin Safe label means. In fact, the federal Dolphin Safe law includes provisions that no dolphins can be killed or seriously injured in any ocean by any tuna fishing method, in order to qualify for the Dolphin Safe label. Watson (and his Greenpeace source) needs to go back and read the actual law.

Watson falls for Mexico’s false claim that the WTO ruled against the US on the grounds that the Dolphin Safe label should be applied to Mexico’s “Russian roulette” method of chasing and encircling dolphins, only to label Dolphin Safe those instances when an onboard observer sees no dolphin die. In fact, research by the US National Marine Fisheries Service has shown that the intentional setting on dolphins results in thousands of uncounted dolphin deaths by separating mothers from their dependent young calves. Baby dolphins are left behind when the dolphin pod is chased by tuna fishermen, resulting in the death of these babies from starvation or predators. The populations of dolphins in the Eastern Tropical Pacific have been shown to be depleted and stressed by tuna fishing. Mexico refuses to recognize these scientific facts.

The WTO decision, which Watson also has apparently not read, agreed that US law blocking Mexico’s dolphin-deadly tuna from obtaining a Dolphin Safe label is justified on scientific grounds. The WTO agreed with the US that the Dolphin Safe standards of no encirclement of dolphins are an important conservation measure. The WTO’s concerns with the US law is that there are not uniform regulations confirming that no dolphins died in tuna nets in other tuna fisheries.

Watson cites “FAD-free” tuna as something that is opposed to the Dolphin Safe label. Here again, his facts are wrong. Earth Island has worked with Safeway, Cost-co and various canners around the world to produce “FAD-free” tuna that is caught without harming dolphins, by setting nets on free schools of tuna. There is no inconsistency.

Earth Island has also worked with the tuna industry and the Regional Fisheries Management Agencies to require sea turtles to be released alive from tuna nets and to release sharks without any shark finning. Watson could have learned about these efforts had he done real research, instead of swallowing Mexican government propaganda hook, line, and sinker. The true fraud is Watson and the Cato Institute spreading lies to cover up their pimping for those who disdain any consumer labeling and making it sound like they actually care about whether dolphins live or die.

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Dolphin Safe salva delfines

Réplica de Earth Island Institute al articulo editado en la revista Forbes

Por David Phillips y Mark Palmer

La reciente opinión de William Watson del Instituto Cato K. “La etiqueta Dolphin Safe en atún enlatado es un fraude” del 29 de abril 2015 tiene más agujeros que una red de pesca. El Sr. Watson debería hablar en base a hechos reales y sin falsear la verdad.

Link al artículo difundido a través de Forbes

Pero antes de analizar este reciente ataque del Instituto Cato contra el programa Dolphin Safe, es importante resaltar que el Instituto Cato fue fundado por el famoso anti-ecologista Charles Koch y es financiado en gran parte por la industria petrolera.

Cato apoya a algunos de los “negacionistas” climáticos más atroces, que promueven a las empresas más ambientalmente destructivas del mundo, se opone al reciclaje y al etiquetado de productos para alertar que fueron genéticamente modificados. Por lo que no es de extrañar que ataquen al atún dolphin safe o a cualquier otro programa basado en el medio ambiente.

Cuando comenzamos nuestra campaña de Earth Island Institute contra la matanza de delfines en redes atuneras en 1987, 99.700 delfines murieron en las redes ese año, de acuerdo a los científicos del gobierno. La etiqueta Dolphin Safe fue implementada en 1990, y dos años más tarde la mortandad de delfines había disminuido drásticamente a menos de unos pocos miles por año.

El año pasado, los observadores a bordo contaron 800 delfines muertos en redes atuneras. Incluso el Instituto Cato debe reconocer esto como una gran victoria para los delfines y el medio ambiente. Pero este éxito se produjo mucho antes de que el Programa Internacional de Conservación de los Delfines se pusiera en marcha, contrariamente a lo que afirma Watson.

Dead Dolphins

Watson objeta que el monitoreo Dolphin Safe consiste en asegurarse que “un método de pesca especial no se haya utilizado en un sector particular del océano”. Sin embargo, no se trata de un método de pesca cualquiera sino del la pesquería más destructiva en la historia de los mamíferos marinos. Este método consiste en atacar deliberadamente a los delfines, persiguiéndolos con lanchas rápidas, rodeándolos con redes de una milla de largo, y manteniéndolos cautivos durante horas. Más de 7 millones de delfines han muerto por este método que, de acuerdo a publicaciones científicas, ha producido una mayor mortalidad de delfines que todos los demás métodos de cerco combinados. Los Delfines solamente se asocian con el atún en un sector del océano. Por esta razón, el programa Dolphin Safe siempre se ha enfocado específicamente en ese sector para poner fin al método de pesca que se realizaba atrapando delfines para obtener el atún que nadaba debajo de ellos.

Pero Watson está totalmente equivocado al pensar que Dolphin Safe solo se trata de monitorear un único método de pesca: de hecho, la ley federal Dolphin Safe incluye disposiciones que prohiben asesinar o herir gravemente a los delfines en cualquier océano por cualquier método de pesca de atún, con el fin de calificar para la etiqueta Dolphin Safe. Watson (y la fuente de Greenpeace que él refiere tener) deberían volver a leer la ley vigente.

Watson cree la falsa afirmación de México de que la Organización Mundial del Comercio (OMC) falló en contra de los EE.UU. sobre la base de que la etiqueta Dolphin Safe se debe aplicar al método de pesca que usa México que consiste en perseguir y rodear delfines, sólo para etiquetar Dolphin Safe aquellos casos en los que un observador a bordo no ve a los delfines morir. De hecho, la investigación del Servicio Nacional de Pesquerías de Estados Unidos ha demostrado que el lance intencional sobre delfines resulta en miles de muertes de delfines que no fueron contabilizadas durante la maniobra, al haber separado a las madres de sus crías dependientes. Ni toman en cuenta a los delfines bebés que se quedan atrás cuando la manada de delfines es perseguida por los pescadores de atún, lo que resulta en la muerte de estos bebés de hambre o por depredadores. Las poblaciones de delfines en el Pacífico Oriental Tropical han demostrado estar agotadas y estresadas por la pesca de atún. México se niega a reconocer estos hechos científicos.

La decisión de la OMC, que aparentemente Watson tampoco leyó, aceptó la Ley de EE.UU. que bloquea el ingreso al país del atún obtenido por México acosando y matando delfines considerando que la no-otorgación de la etiqueta Dolphin Safe a esas pesquerías está justificada por razones científicas. La OMC estuvo de acuerdo con los EE.UU. que los estándares Dolphin Safe que impiden el encierro de delfines en redes son una medida de conservación importante. La preocupaciónn de la OMC con la ley de Estados Unidos es que no hay reglamentos uniformes para confirmar que no hayan muerto delfines en redes de otras pesquerías de atún.

Watson cita al atún “libre de FADs” como algo que se opone a la etiqueta Dolphin Safe. Una vez más, sus hechos están equivocados .Earth Island ha trabajado con Safeway, Cost-co y varios enlatadores de todo el mundo para producir atún “libre de FADs” capturado sin dañar a los delfines, mediante el lance de redes sobre cardúmenes libres de atún. No hay incompatibilidad.

Earth Island también ha trabajado con la industria del atún y de los organismos regionales de ordenación pesquera para exigir que las tortugas marinas sean liberadas con vida de las redes de atún, para liberar tiburones impidiendo el aleteo. Watson podría haber aprendido acerca de estos esfuerzos si hubiera hecho una investigación real, en lugar de tragarse el anzuelo de la propaganda gubernamental mexicana. El verdadero fraude es Watson y el Instituto Cato por difundir mentiras para encubrir su proxenetismo para aquellos que desdeñan cualquier etiquetado de los consumidores y hacer que suene como que realmente se preocupan por si los delfines viven o mueren.

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